Osteopatía Visceral

Las primeras técnicas manipulativas viscerales modernas se atribuyen al sueco Thure Brandt en el siglo XIX para el tratamiento de órganos abdominales y genitales. En la misma época, el médico Glenard desarrolla un sistema diagnóstico para trastornos viscerales y también sus propios ejes de movimiento en relación con las superficies de contacto que comparten.

Más adelante, durante la década de 1980, el osteópata J. P. Barral integra la Osteopatía Visceral a la práctica global osteopática. Es Barral quien realmente establece los principios fisiológicos y ejes de movimiento estudiados clínicamente y desarrolla la manipulación visceral a través del denominado movimiento de “Motilidad”. Otras grandes personalidades han aportado interesantes bases a la Osteopatía Visceral: Upledger con su desarrollo de sistemas de escucha viscerales, los reflejos neurolinfáticos de Chapman, cadenas musculares y viscerales de Busquet, etc.

La Osteopatía Visceral busca recuperar o favorecer la movilidad y motilidad de una determinada víscera afectada debido a alteraciones en la sujeción ya sea por debilidad (fascias laxas, ptosis…) o por rigidez (aumentos de tensión en ligamentos interviscerales), alteraciones debido a cirugías que producen tejido fibroso cicatricial afectando el espacio visceral, disfunciones en el peristaltismo debido a zonas con aumentos de presión en la cavidad abdominal o incluso alteraciones en vísceras fuera de la cavidad abdominal como tráquea o pleura por los motivos ya mencionados. También existen abordajes a problemas uro-ginecológicos derivados de la estrecha relación de órganos genitales con musculatura del suelo pélvico y anclajes ligamentosos con sacro y cóccix.

La Osteopatía Visceral está orientada a actuar sobre los tejidos que participan en las funciones de las vísceras, membranas fibrosas en relación, músculos, diferentes planos de deslizamiento entre órganos, vasos sanguíneos, nervios y todos los tejidos que deben estar libres en su paso anatómico para permitir a la víscera su correcto funcionamiento orgánico. Las técnicas manuales viscerales ayudan a liberar interrupciones en el flujo de movilidad visceral y ofrecen al organismo una base mecánica y funcional más útil, productiva y saludable.

El origen de muchas dolencias viscerales no es otro que la importante relación entre disfunciones vertebrales y órganos que son inervados por nervios que provienen de dichas vértebras que no tiene una mecánica adecuada y alteran o comprimen la salida de la raíz nerviosa provocando dolor y malestar en vísceras sin que se vea alterada su función interna.