Osteopatía Pediátrica

La Osteopatía Pediátrica sigue los principios de la Osteopatía Craneal pero aplicada en niños o incluso bebés. Al ser en estos años donde hay una gran evolución y crecimiento y donde numerosas estructuras están en formación y consolidación es cuando la Osteopatía puede aportar ventajas y resultados definitivos para los siguientes años. Los niños tienen unos potenciales altísimos de adaptación y corrección. Éstos son aprovechados por el osteópata para incidir de forma sutil, suave y nada agresiva y tratar disfunciones tanto en aparato locomotor como otras disfunciones que normalmente pasan desapercibidas pero pueden ser tratadas de igual forma.

Un buen ejemplo en cuanto a disfunciones mecánicas en aparato locomotor son las posturas que adopta el niño al estudiar o estar en reposo y que muy frecuentemente son compensaciones naturales que encuentra el niño a desviaciones de la columna que se están produciendo. Es posible que se dé una pequeña torsión o déficit de movilidad en occipital y atlas que provoca una rotación en vértebras cervicales altas y éstas provocan la adaptación de las siguientes vértebras produciendo posturas anómalas e incluso pseudo-escoliosis o escoliosis adaptativas.

Un ejemplo fuera del aparato locomotor sería por ejemplo la dificultad en conciliar el sueño de un bebé, donde puede haber compresiones craneales sutiles que alteran los procesos circadianos del hipotálamo. También un lloro excesivo antes de las comidas puede ser una indicación de un mal funcionamiento del diafragma que se encuentra en espasmo y produce una falta de luz en el conducto esofágico. Esta disfunción puede darse por una ligera compresión del nervio vago, encargado de las funciones neurovegetativas digestivas, en su salida craneal en el agujero rasgado posterior en los huesos occipital y temporal. El osteópata puede tratar estas zonas para liberar tensiones craneales y facilitar el paso del nervio por la zona de compromiso anatómico.

La aportación de la Osteopatía dentro de la Pediatría supone una gran ayuda a problemas que se consideran propios de cada niño o bebé y que al no considerarlo una disfunción no se propone ningún tipo de tratamiento. Un trabajo conjunto entre Osteópata y Médico Pediatra puede mejorar en numerosos casos la salud y bienestar del niño.