Síndrome del Dolor Miofascial (SDM)

El SDM se define como el conjunto de signos y síntomas producidos por Puntos Gatillo Miofasciales (PGM) o Trigger Points (Travell y Simons, 2002). Estos PGM pueden encontrarse activos o latentes, en función de si provocan dolor tanto local como referido y pueden provocar diferentes disfunciones como debilidad, hipertonía o descoordinación motora. Los PGM son focos hiperirritables dentro de una banda tensa de músculo esquelético. Son dolorosos a la compresión y cuando es estimulado (de manera mecánica mediante compresión, estiramiento o contracción) puede provocar diferentes disfunciones motoras y fenómenos autonómicos. (leer más)

Microscópicamente está formado por múltiples nodos de contracción que representan un acortamiento localizado de las sarcómeras. La hipótesis más aceptada y desarrollada explica que la etiología se sitúa en una disfunción de la placa motora de una fibra muscular extrafusal y que consiste en una liberación masiva de acetilcolina. El PGM se mantiene gracias a un reflejo espinal segmentario, es decir un componente de sensibilización central con manifestaciones periféricas (Graff.Radford SB, 2004).

Existe una gran variedad de problemas de los tejidos blandos que son claramente reconocibles: efectos de traumatismos (roturas, contusiones, edemas): procesos inflamatorios (infecciosos y no infecciosos); debilidad muscular (por neuropatías, dolor o enfermedad); etc. El Síndrome de Dolor Miofascial (SDM) es una entidad extraordinariamente frecuente pero escasamente difundida. La musculatura esquelética esa sujeta al uso y abuso de actividades de la vida diaria y es una de las principales fuentes de dolor por delante de huesos, articulaciones, bursas y nervios que, tanto médicos como fisioterapeutas, consideramos muy importantes en la génesis del dolor.

Para el tratamiento de PGM existen numerosas técnicas. Separamos entre ellas 2 grandes grupos: tratamiento conservador y tratamiento invasivo. Para el tratamiento conservador se utilizan técnicas de terapia manual como el estiramiento analítico, técnicas de spray y estiramiento, técnicas de compresión, técnicas de relajación post-isométrico, técnicas de liberación posicional o masoterapia. En estas técnicas se busca el abordaje externo del PGM y la eliminación del circuito de perpetuación mediante la técnica más adecuada dependiendo de las características del paciente y principalmente del músculo a tratar.

Para el tratamiento invasivo se utilizan técnicas de abordaje directo del PGM en la banda tensa llegando a él mediante agujas de Punción Seca (Dry needle). En este campo encontramos la punción superficial (cutánea) y la punción profunda (muscular). Mediante técnicas de punción profunda se busca provocar la Respuesta de Espasmo Local (REL) y hay evidencias de que la provocación de ésta en repetidas ocasiones en un espacio corto de tiempo supone importantes cambios favorables en el medio químico del PGM y en la cantidad y concentración de sustancias sensibilizadoras que se encuentran en él.

Los resultados de esta técnicas son valorables en el momento justo de acabar la técnica y las mejoras tanto en dolor, debilidad, restricción articular por acortamiento muscular o descoordinación, en función de la sintomatología del paciente, son claramente cuantificables al finalizar la sesión.